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7 formas de seguir la dieta mediterránea

La dieta mediterránea es una de las más recomendadas por los dietistas y especialistas en nutrición. Es fácil de seguir y muy eficaz para perder peso sin pasar hambre.

He hablado con mi nutricionista en Santander, y la mayoría de los pacientes que acuden a su consulta y siguen los fundamentos del estilo de vida mediterráneo, no pueden estar más contentos.

7 formas de seguir la dieta mediterránea

Además de perder peso de forma adecuada y sin pasar hambre, se sienten con más energía, y los problemas de piel remiten.

Hay muchas historias de éxito que, no solo han conseguido mantenerse en su peso ideal, también han experimentado una mejora en su salud, sobre todo los que tenían colesterol y diabetes tipo II.

Los nutricionistas atribuyen el éxito al hecho de que la dieta mediterránea es más fácil de seguir que otras dietas. Es una dieta rica en alimentos integrales y vegetales; pero también es alta en grasa, hierbas frescas y sabor.

Esto significa que la gente no siente que está privada de comer algo rico y, por lo tanto, no tiene problemas para seguirla durante toda la vida.

CÓMO SEGUIR LA DIETA MEDITERRÁNEA

Cuando se habla de la dieta mediterránea, es útil hacer referencia a la pirámide de la dieta mediterránea, que muestra la combinación de todas nuestras comidas durante días o semanas, ofreciendo un camino claro y a largo plazo hacia una salud mejor.

Si traducimos la pirámide en algo práctico, tenemos 7 maneras de seguir la dieta mediterránea:

1. Eliminar la comida rápida o basura

Este es uno de los cambios más difíciles de la dieta, y puede llevar algún tiempo desterrar este hábito, pues nos hemos acostumbrado a el sabor y la facilidad de la comida rápida y procesada.

Para empezar, sustituye la comida rápida y procesada por comida casera. Por ejemplo, si te encantan las alitas de pollo, busca una receta parecida y hazlas en casa.

O si te pierden las patatas fritas, no las pidas o las compres de bolsa, hornéalas en casa con un poco de aceite de oliva y especias mediterráneas. Y así sucesivamente.

El punto es encontrar una alternativa casera más sana a tus comidas rápidas favoritas, para que puedas seguir comiéndolas, pero sin remordimientos.

2. Comer más vegetales, frutas, granos integrales y legumbres

La base de la pirámide de la dieta mediterránea debe constituir la base de cada comida. Elige platos llenos de vegetales, tanto de guarnición como de plato principal. Confía en las ensaladas satisfactorias y llenas de sabor para formar una buena porción del plato.

3. Intercambiar grasas

Un buen comienzo es reemplazar la mantequilla, la margarina y la manteca de cerdo por aceite de oliva virgen extra o girasol en las preparaciones.

No te prives de los frutos secos naturales (sin freír, sin sal y sin ningún ingrediente añadido), ya que están llenos de grasas buenas.

4. Reducir la ingesta de carnes rojas

Sustituye las carnes rojas por proteínas magras (pescados, aves y huevos) dos o tres veces por semana. Puedes comer carne roja de vez en cuando, pero elige cortes magros, como el lomo. El cordero es la carne roja preferida en Grecia y otros países mediterráneos.

5. Comer productos lácteos

El consumo de productos lácteos naturales (con moderación) proporciona beneficios para la salud, incluyendo un menor riesgo de diabetes, síndrome metabólico, enfermedades cardiovasculares y obesidad. Lamentablemente, una buena parte de la población no cumple con la recomendación de consumo diario de lácteos.

La idea no es añadir queso a todas las comidas, pero puedes cambiar tu snack de patatas fritas por un yogur griego bajo en grasa. Agrega un poco de queso feta a tu ensalada, o cambia la mayonesa o el paté por una salsa Tatziki o salsa de yogur baja en grasa.

6. No beber las calorías

En la dieta mediterránea, esto se traduce en beber más agua e intercambiar tus cócteles o bebidas azucaradas y carbonatadas por un vaso de vino tinto ocasional.

7. No comer solo

Esto ayuda de varias maneras. Pasar tiempo con tus seres queridos reduce el estrés y eleva el estado de ánimo. Pero ser deliberado, y disminuir la velocidad para socializar con otros, también nos permite controlar las porciones de comida.